La casa pasiva que se pasa

Vivienda, obra del estudio Karawitz Arquitectura, es la primera casa construida en Francia que obtiene el certificado europeo de casa pasiva

Si hace años, en la prehistoria de la bioconstrucción, lo de la domótica y las casas inteligentes me hacía algo de tilín, por aquello de conseguir más eficiencia y ahorro en la vivienda, ahora debo reconocer que lo de las casas inteligentes no deja de hacerme sentir algunos escalofríos. Pienso que los inteligentes deberían ser los arquitectos que planifican y proyectan y dejar que las casas sean eficientes, ecológicas y saludables, ¡ah! y a precios razonables. Es como si el sentido común, que tendría que ser el más común de los sentidos, estuviese puesto en tela de juicio constantemente.

Sin ir más lejos (es un decir), me comentaba hace poco, un amigo arquitecto-permacultor que vive en Noruega, que los reglamentos técnicos de la construcción (TEK) de ese país presentan las normas de la CASA PASIVA como prácticamente la única manera de lograr una arquitectura sostenible. Por supuesto que los profesionales de la bioconstrucción de ese país nórdico andan inquietos. Como bien exclamaba Julio, que así se llama mi amigo, la energía no es la única meta importante.

La norma de la CASA PASIVA que quieren aplicar a rajatabla a partir de 2015 en Noruega es buena, pero es sólo un paso en el camino. Julio, mi amigo, se queja de la ceguera de los técnicos que desarrollan estas normas y de los políticos que las implantan. Ante una civilización que no para de gastar lo que no tiene, de construir edificios que enferman a sus ocupantes, fabricar materiales que utilizan más recursos de los que debieran y utilizan sustancias que envenenan, esta norma, comenta Julio, “limita nuestra capacidad como arquitectos, consultores de la construcción, limitando, así mismo, a los usuarios para probar soluciones innovadoras. Hay muchos caminos, tanto a nivel nacional como internacional, hacia la meta de la arquitectura sostenible, de la que la norma de la CASA PASIVA no puede ser la única”.

No sé si en Noruega están más adelantados en legislación medioambiental y conciencia ecológica, respecto a lo que estamos en este país. Si es así, y están por delante, como pasa con Alemania y Francia, habría que tener cuidado, pues ya sabéis el refrán: cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar; porque la mayoría de los políticos de este país, acompañados de sus técnicos, están ciegos y sordos.

Vivimos tiempos de profusos cambios, en los que hay que aprender una nueva forma de relacionarse con todo lo que tenemos alrededor: la tierra, el cielo, los animales, nuestros semejantes… Se que es fácil decirlo, pero tenemos que saber que las fórmulas y los métodos que hace unos años estaban en funcionamiento ahora ya no son operativas, han caducado y se han caído por su propio peso, y cuando antes seamos conscientes de ello antes podremos empezar a hacer este cambio. Muchas personas ya son conscientes y desde multitud de foros se ha comenzado a construir esta nueva sociedad basada en los principios de la bioeconomía.

Constantemente estamos comentando, en estas editoriales y en otros foros, que el futuro pasa, sí o sí, por la aplicación de una ecología profunda en todas las áreas de la vida del ser humano, que es una lección que debemos aprender y que lo que no conlleva este espíritu es, sin duda, ganas de perder el tiempo y retrasar este cambio. Por lo menos si queremos seguir estando en este planeta.

Decía el poeta y dramaturgo Bertolt Brecht, “La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer, y en eso estamos esforzándonos para construir un nuevo futuro, basado en el respeto a Gaia y a todos sus seres como premisa fundamental.

Oído, amigos noruegos.

Editorial del nº 32 de la Revista EcoHabitar





  1. Tendemos a demonizar ciertos conceptos porque se hace muy mal uso de ello, una casa inteligente puede ser muy buena idea y muy sostenible, (si regula protectores en función del sol, si apaga luces en desuso, si avisa de perdidas de agua o de energía, etc…) o muy mala idea si llena la casa de gadgets absurdos y campos electromagnéticos por todos los sitios. Al final es el arquitecto el que tiene la obligación de aplicar el sentido común como dices.

    La casa pasiva es una buena idea para reducir el consumo energético de una vivienda, eso emite menos CO2, y afecta menos al cambio climático, pero existen muchas otras categorías de impacto que hay que valorar para tener una visión integral de la ecología aplicada a la arquitectura, y que afectan a otras escalas como es la salud humana.

    En Noruega puede funcionar (para reducir cámbio climático) pero sería un gran error aplicar la casa pasiva tal cual en España, sobre todo en la mitad sur, y en cualquiera de los casos siempre es una visión parcial, puramente energética. ¿cual es la casa pasiva del mediterráneo? por ejemplo la casa payesa de baleares, pesada, con pocos huecos, de cal, con patio, fresca … y además ecológica!.

  2. Por otro lado tendemos a idealizar conceptos, y está pasando con los conceptos de Casa Pasiva en España, como lo hacen los alemanes o los noruegos estará bien hecho y se trae a la península la misma idea de casa, ligera, construida en seco, muy aislada, y muchas veces de madera. Si calcamos lo que hacen los del norte de Europa y lo metemos en Andalucía tenemos un problema. La casa pasiva de la península, y sobretodo del centro sur, debería ser bien aislada, con inercia térmica, buenos protectores solares y la madera al exterior como mucho al norte.

    A parte de todo esto, estoy de acuerdo contigo, se olvidan de analizar, acidificación, ecotoxicidad, eutrofización, radiación no ionizante, ozono, etc,…. es decir no podemos medir la ecología solo con las gafas del CO2, ¿y la salud humana? ¿y la de los ecosistemas?….

  3. Efectivamente no podemos ser miopes con el tema de la ecología. El problema de implementar la ecología en un edificio no se resuelve sólo con 30 cm de aislamiento y un intercambiador aire-aire para climatizar el aire de renovación. Nos encontramos con casas en las que si abres la ventana te detiene la brigada de eficiencia energética! No podemos ser esclavos de la tecnología, igual que tampoco podemos prescindir de ella, y no hay nada más tecnológico por ejemplo que nuestro olfato, que nos dice cuándo una habitación está “cargada”, sin tener que poner un sensor de CO2 que además puede estar mal calibrado o estropearse. Hay edificios de oficinas inteligentes donde todo funciona en base a sondas de temperatura, de CO2, incluso de COVs, en donde no se puede abrir una ventana. Imaginemos que en este edificio trabaja un empleado caluroso…qué hace ahí la tecnología? POdrá abrir su ventana? Cuántos Kwh perderá el edificio..?

    Efectivamente como dice Toni, hay que darl cuatro vueltecillas a todo esto a ver si lo viejo termina de morir y lo nuevo de nacer..

  4. […] Acceder a la información. […]

  5. Queridos señores, querido sr. Marín,
    ya cuando leí el editorial en su revista Ecohabitar me pareció que usted no enfocaba bien el objetivo, o se equivoca de enemigo buscando en la casa pasiva uno. No lo es ni pretende serlo.
    Para empezar, creo que el equívoco de todo el artículo y posteriores comentarios viene de la afirmación según la cual “las normas de la CASA PASIVA”,están ahí para una cosa para la que definitivamente NO están, es decir: ser “la única manera de conseguir una arquitectura sostenible”. NO ES CIERTO.
    Efectivamente, ni es la única manera ni pretende, ni mucho menos, conseguir una arquitectura sostenible. En todo caso pretende ser UNA solución para una arquitectura EFICIENTE ENERGÉTICAMENTE. Y como tal,
    se dedica tan solo a poner un número que marca una eficiencia energética, limitada a 15 kWh/m2 año, de manera que se pueda diseñar de forma eficiente la piel del edificio.
    El ESTÁNDAR PASSIVHAUS está adaptado a cualquier clima del que se hayan buscado mínimamente sus datos climáticos. Sea el desierto o el polo norte.
    El estándar Passivhaus NO MARCA ningún tipo de material en concreto, ni lo pretende, por lo que si se quiere hacer a base de casas pesadas, con pocos huecos, con cal, con paja, con adobe o con lo que sea, adelante, no hay absolutamente ningún impedimento. Ni es supertecnología (¿2 ventiladores y una resistencia térmica son tecnología esclavizante?), ni viene de marte, ni son necesarios 30cm de aislante en sevilla para conseguirlo. Infórmense.
    El estándar Passivhaus no indica ningún tipo concreto de estilo arquitectónico. Se dedica al cálculo energético, la ejecución de calidad, la comprobación y la certificación. Sería altamente gratificante ver cómo se demuestra de forma OBJETIVA y CUANTIFICABLE una CASA SOSTENIBLE/ECOLÓGICA. Y en qué grado. ¡Cuántos malentendidos, abusos, publicidades engañosas y sin escrúpulos nos habríamos evitado! En el siglo XXI no basta con intuir o preconizar, es necesario DEMOSTRAR. También holísticamente, si se quiere.

    Dicho esto, estoy de acuerdo en que no se obligue a un estándar en concreto, pero sí que se obligue a poner fin al despilfarro energético limitando la demanda energética de los edificios, de las que una de sus soluciones sea el estándar pasivo. La casa pasiva no es un enemigo del mundo natural, es un complemento de mucha calidad y de alto comfort. ¿Oído?

    Por cierto, sr. Guerrero; SI, SE PUEDEN abrir las ventanas. Sin ningún tipo de remordimientos, no se preocupe. ¿Gastará algo más de energía? También. Lógico, ¿no le parece?
    (para su curiosidad: ¿cuántos kWh pierde el edificio con comportamientos derrochadores? Mire usted aquí http://passipedia.passiv.de/passipedia_en/_detail/picopen/comparison_phpp_ph_other.png?id=basics%3Awhat_is_a_passive_house , hasta 10 veces más para la misma casa (de 5 a 50 kWh/m2), de los cuales seguramente abrir las ventanas un rato largo sea el menos importante de ellos)

  6. Estoy de acuerdo en que la casa pasiva no es el enemigo del mundo natural, ni mucho menos, es su gran aliado, defenderé siempre las estrategias pasivas en el diseño de arquitectura como la herramienta mas barata y eficaz, y creo que PASSIVHAUS esta haciendo mucho por introducir esa sensibilidad en el diseño arquitectónico, y ahora haciendo un esfuerzo importante por adaptarlo a climas cálidos, (http://www.passive-on.org/es/design_principles.php ) Soy un gran defensor del PASSIVHAUS, y del carácter prestacional y no prescriptivo para llegar a ese objetivo de de 15 kWhaño/m2, pero también es cierto que como decía en el primer comentario, solo afecta a una categoría de impacto, que es el cambio climático, olvidándose del resto, por eso entiendo que consigue CASAS PASIVAS o CASAS EFICIENTES, pero no casas ecológicas como definen la PASSIPEDIA en el enlace que ha mandado Amarante, http://passipedia.passiv.de/passipedia_en/basics/what_is_a_passive_house
    la casa PASIVA no es una casa ECOLOGICA, pero puede llegar a serlo, y de momento es una gran estrategia que aplaudo sin duda, eso sí, si está bien adaptada al clima de cada lugar.

  7. Estimado amigo Sr. Barambino.

    Antes de nada quiero felicitarle por su apasionada defensa del modelo de certificación Passivhaus, defensa que entiendo y que respeto, como hemos demostrado desde la revista que dirijo.

    Por otra parte no acabo de comprender muy bien si usted me ha entendido en lo que intentaba hacer entender al escribir el texto que encabeza este blog.

    ¿Ha parecido que mi enemigo es la casa pasiva? Sinceramente creo que se ha precipitado en la conclusión de que mi enemigo, al escribir esas sensaciones, es la casa pasiva.

    Se lo explicaré: mi enemigo, si es que debo tener alguno, son los funcionarios, técnicos, administradores públicos, industrias y profesionales de la eficiencia que piensan que el único estándar para avanzar hacia una edificación más ecológica es únicamente una certificación energética del edificio, sin tener en cuenta otros parámetros como son el CV de los materiales, su salubridad, la gestión del aire y del agua, el estudio geoambiental, el respeto a la biodiversidad del lugar y alguna cosa más que ahora me dejo en el tintero.

    Porque aquí entra en juego, principalmente, la banalización del concepto ecológico. Seamos sinceros y expresemos públicamente, en nuestras webs y en la información que damos, que nuestra bandera, aquello que defendemos, es tan sólo un parte de una “gran verdad”.

    Si Ud. se conforma con certificar el ahorro energético del diseño del edificio, respetando que otras personas piensen que con eso no basta y que hay que ir más allá, estamos todos de acuerdo; pero lo que ya no parece acertado es que Ud. reaccione vehementemente porque expreso, en un blog y en una editorial, el sentir real de un colectivo de profesionales de la bioconstrucción y la bioarquietctura de un país como Noruega, que tienen claro que su gobierno está haciendo las cosas a medias al aplicar exclusivamente medidas de ahorro en el diseño.

    Bajo mi punto de vista su sistema Passivhaus en un sistema de certificación muy efectivo en lo que toca, pero no más allá. Si queremos un espacio ecológico, respetuoso con el medio ambiente, para las personas y las generaciones futuras, deberemos añadir otros estándares, como por ejemplo los de la bioconstrucción, y esto, con toda humildad, hasta que aparezca algo que lo supere.

    Hablando de forma metafórica, es como en una paella, en la que el Pasivhauss es, por ejemplo, un ingrediente importante, pero un ingrediente más, no el único.

    Hay razones suficientes para que podamos estar trabajando todos juntos para un futuro mejor, objetivo con el que. con seguridad, estamos todos involucrados.

  8. Estimados todos,

    aunque llego un poco tarde al debate, me gustaría decir que no somos enemigos sino defensores todos de un mundo mejor empezando por una arquitectura mejor (en realidad hay que decir que se debe empezar por un urbanismo mejor, ya que, muchas veces, la arquitectura dificilmente puede arreglar las cosas ecologicamente hablando si al edificio “le ha tocado” estar en un mal sitio). Dicho esto, creo que el debate es la base para ir mejorando. Me ha parecido muy interesante la crítica de Amarante que creo que nos plantea que el rigor a la hora de comunicarnos es muy importante. Nuestras críticas no han sido a la casa pasiva, ni al concepto de la casa pasiva, sino al riesgo de quedarnos cortos en la búsqueda de una arquitectura mejor y conformarnos con mejorar sólo aspectos energéticos o de comfort témico. Agradezco a Amarante su comentario que nos ha ayudado a puntualizar esto. Y le agradezco también compartir el enlace sobre comportamientos derrochadores. Con mi comoentario sobre las ventanas estaba reflexionando en voz alta sobre los aspectos más subjetivos del comfort, que a veces van en contra del “correcto” funcionamiento de un edificio inteligente (que no necesariamente pasivo). Como mi compañero Iñaki, creo que la casa pasiva es el punto de partida en el diseño de edificios que además deberán estar construidos con materiales no-contaminantes ni costosos energéticamente, ser saludables, dialogar con el entorno y ser productores de energía para sí mismos y por qué no, para sus vecinos..

  9. saludos,
    me apunto a dar otra opinión mas a este dialogo rico de reflexiones.
    como arquitecto y usuario de una casa no certificada por los alemanes pero que consume menos de 15kwh/m2 año, y no de calculo sino de comprobación de uso, puedo añadir o ratificar que en un futuro inmediato es imprescindible abrigar nuestros edificios con grosores de aislante mas priximos a los 20 o 25cm que a lo que nos pide como mínimo el CTE. por una razón claramente económica, nuestro pais hoy no se puede pagar el nivel de confort que tenemos, pero si lo podra hacer con este tipo de edificios.
    esto puramente economico y relacionado con el consumo de energia.
    esta claro que todas las normativas tienen un punto de peligrosas. actualmente al norte de alemania algunos arquitectos critican las casas pasivas por ser cajas sin ningun interes arquitectonico ni espacial ni nada.
    pero en nuestro pais también tenemos muchos edificios que no tienen ningun tipo de interes arquitectónico y a mas a mas son una ruina energetica para el usuario, que le sale mas caro tenerlo confortablemente que lo que paga de hipoteca. y seguramente algunos tampoco son muy saludables.
    a nivel legislativo es facil pedir un nivel de eficiencia energética determinado porque es cuantitativo y se puede calcular relativamente facil.
    lo que es mucho mas dificil es pedir que se haga buena arquitectura, o edificios bien relacionados con su entorno tanto a nivel histórico como bioclimatico.
    un gran elogio a la arquitectura tradicional del lugar, sin duda, y a la que tendríamos que mirar con mas detalle. pero con mirada critica, estamos al 2012 y tenemos a nuestro alrededor unos avances tecnologicos evidentes que no se pueden ignorar.
    el modelo de la masia Mallorquina o mediterranea no lo podemos coger como ideal que tenemos que reproducir…
    tenemos que saber porque funcionaban bien pero no tenemos que hacer lo mismo. estos edificios no estan preparados para pasar inviernos con un sistema de calefaccion, sus ocupantes de su tiempo aceptaban dormir a 10ºC en la habitación cosa que no admite nuestra sociedad actual. quieren un sistema de calefaccion… alli esta el problema i la diferencia entre un edificio que antes estaba muy optimizado y ahora esta desfasado.
    tampoco se pueden obviar la posibilidades de por ejemplo un gran ventanal a sud que permite captar la energia solar directa en invierno y no enfriarse durante la noche. o integrar sistemas de captación solar activa, no los vamos a ignorar por no saberlos integrar en la arquitectura tradicional… sobretodo sabiendo que la tradición esta viva y lo que hoy es inovación y dentro de unos años sera tradición, como dice Pietro Laureano…
    como ejemplo interesante en suiza, el estandar minergie, que tiene 2 variantes, la eco que mira los materiales naturales y la salud del habitat y la variante plus mas energetica y la minergie plus eco la combinación de las dos con unos edificios muy eficientes con materiales que crean espacios saludables… buena combinación…
    seguimos trabajando par hacer edificios muncho mas eficientes para estar bien sin pagar un peaje energético y que el conjunto sea faborable a la vida humana y para su salud.

  10. Benito Sánchez-Montañés said on

    Enhorabuena a Toni por su post y a los participantes por el interesante debate. Queda poco por decir y mucho por hacer.

    El demonio está en las simplificaciones. Y el concepto de “casa pasiva”, quizá el primero que se manejó en la arquitectura solar pionera de los ’60, es muy interesante siempre y cuando no lo reduzcamos al estándar de PASIVHAUS ni a ningún otro, y siempre y cuando no creamos que sólo con eso estamos haciendo arquitectura ecológica. Es sólo una de las patas (importante) que mantiene la mesa. Y es sencillamente ponerle una meta y una etiqueta a la aplicación de la técnica bioclimática.

    Son muy bienvenidos los esfuerzos por adaptar el modelo generado en Centroeuropa a los climas meridionales. Pero mientras, no caigamos de nuevo (sería irónico) en el pecado del Movimiento Moderno de importar modelos a climas distintos. Por ahora el mecanismo que se está difundiendo es el de gran resistividad, estanqueidad y renovación de aire térmicamente controlada para minimizar pérdidas;esto es así en parte porque muchos de los que lo difunden venden aislamiento o intercambiadores de calor. Es el modelo centroeuropeo, en efecto, en Innsbruck y en Baviera he visitado modelos estupendos, pero son climas en los que no se esperan ganancias solares significativas en inviernos muy duros y donde el sobrecalentamiento estival es fácilmente gestionable. No es nuestro caso.
    Mientras no se adapte el estándar a nuestra situación, haremos bien en aplicar el sentido común y la bioclimática a climas en los que gran parte de la resistividad debe de combinarse con difusibilidad y en los que estrategias de ventilación libre selectiva, entre otras, son fundamentales.

    A vuestra disposición, un saludo.

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